El árbol genealógico de Gabo es una de las actividades interactivas preferidas por los navegantes del especial multimedia.

Más de 195 mil visitas: el impacto de ‘El legado de Gabo’ en su primer año

21 mil usuarios, principalmente de Colombia, México, Argentina, Estados Unidos y Perú, navegaron este especial digital sobre la vida del Nobel durante su primer año al aire. 

Andrea Jiménez Jiménez
23 de Marzo de 2021

Más de 6 meses y 70 ilustraciones animadas. Incontables horas de investigación y lectura, paseos virtuales por el Harry Ransom Center -donde reposa la colección de Gabo- y hojas leídas y releídas de la obra del nobel de Literatura colombiano. Más de 21 mil usuarios y 195 mil visitas… Todas estas cifras y datos redondean el primer año de ‘El legado de Gabo’, un especial multimedia que cuenta la vida y obra de Gabriel García Márquez en un lenguaje pensado y diseñado para niños, jóvenes y adolescentes, pero que encanta por igual a mayores y adultos por su propuesta conceptual y su riqueza de contenidos.

 

Y como todo lo de Gabo tiene detrás una historia, esta no podía ser la excepción. Así comenzó la historia del Gabo astronauta que da vueltas en este especial, y de las otras muchas figuras y aristas que propone este multimedia, logrado gracias a la alianza de la Fundación Gabo –a través del Centro Gabo– y el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (MinTIC):

 

A Renata la llamó Iván, luego de haber trabajado juntos en el proyecto Convivencias en Red, una iniciativa para promover interacciones más respetuosas en redes sociales. Renata es Renata Cabrales, la líder del equipo que creó ‘El legado de Gabo’. Iván es Iván Cárdenas, el gerente de programas de Centro Gabo. Iván le propuso a Renata, una periodista y estratega digital con más de dos décadas de experiencia, comenzar a trabajar en un especial que pusiera al alcance de los niños, niñas y adolescentes la obra de Gabo. Ella se emocionó e inmediatamente comenzó a imaginarse un sitio totalmente distinto a lo que había hasta el momento en Centro Gabo, así como los perfiles de las personas que empezarían a crear esta nueva apuesta, esta nueva historia.

 

Así empezó a conformarse el equipo: diseñador, animadora, periodista… Un grupo que trabajó durante seis meses bajo la metodología DCU -Diseño Centrado en el Usuario- y que, gracias la estrategia global de Centro Gabo y MinTIC, se iba construyendo en vivo, en un sistema mágico de prueba-error cuyos jueces eran los niños de Colombia.

 

“En tiempo real, los chicos iban viendo lo que estábamos haciendo y nos hacían las correcciones”, recuerda Renata. Entonces, por ejemplo, en Aracataca, primera parada del trabajo con los niños, Iván les contó el alcance del proyecto, y ellos pintaron a mano alzada imágenes sobre la vida de Gabo que después sirvieron de insumo a John Varón, el ilustrador encargado de pintar a García Márquez con su abuelo conociendo el mar, o a Macondo posado sobre gallinas y aves que se regodean entre el famoso río de aguas diáfanas y piedras tan gigantes como huevos prehistóricos.

Cartagena, Cúcuta, Quibdó y Bogotá fueron las otras ciudades en las que los niños y adolescentes se encargaron de ‘curar’ los adelantos del especial, los diseños de los prototipos y las historias contadas en él, con paralelos tan fantásticos -o mejor, macondianos- como el universo de Hogwarts y Harry Potter.

“¡¡¡¡¡¡¿QUÉ?!!!!!”. Esa era la expresión, sumada a una cara de asombro, cuando los chicos leían, por ejemplo, que Florentino Ariza esperó a Fermina Daza durante 51 años, 9 meses y 4 días. “O la cara que hacían cuando leían que en ‘El coronel no tiene quien le escriba’ es importante la palabra “mierda”, cuenta Renata, y agrega: “Nos preguntamos mucho si incluir datos como esos, pero son esenciales en la obra de Gabo y decidimos que los niños podían conocerlo y apropiarse de eso”.

Sin duda, la experiencia en la docencia de algunas ‘profes’ del equipo que hizo posible ‘El legado de Gabo’, como Renata o Johana Rodríguez -la diseñadora a cargo de las animaciones-, facilitó esta tarea de ‘traducción’ de la vida y obra de García Márquez a un lenguaje digerible para los más pequeños. Pero también significó ponerle el toque perfecto de diversión a una historia conocida para muchos adultos, que volvieron a disfrutarla en un nuevo formato. Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Gabo, fue de los que más se divirtió navegando la historia ilustrada y animada de Gabo. Vistió una y otra vez al Nobel en la sección que proponía opciones de ropas para personalizar la versión de Gabo favorita para cada uno, y seguramente armó una y otra vez el árbol genealógico del genial escritor de Aracataca.

“Este es uno de los productos más disruptivos de la Fundación Gabo”, destaca Renata. De la misma manera, para MinTIC significó un paso más gracias a una propuesta de este calibre en cuanto a diseño, contenido y navegación, que si bien fue pensada como un especial multimedia, por volumen de información, diseño y conceptualización tiene los atributos principales de un micrositio web… Uno que, como si fuera poco, late por y para el más grande de los autores colombianos.

 

Las cifras del primer año

‘El legado de Gabo’ ya le dio su primera vuelta al Sol. En este primer calendario, que va del 1 de enero al 31 de diciembre de 2020 -fue lanzado el 6 de diciembre de 2019-, ha contado 35.315 sesiones. Una sesión es un conjunto de interacciones que tienen lugar en su sitio web en un periodo determinado. En este caso, 30 minutos. Luego de media hora de inactividad en el sitio, por ejemplo, el usuario que navega el especial automáticamente abre una nueva sesión para continuar explorándolo.

Hablando de usuarios, son 21.205 los que ya cuenta el especial multimedia, y 195.583 visitas a páginas, principalmente provenientes de Colombia, México, Argentina, Estados Unidos y Perú.

Muchos años después, frente al universo digital donde ya navega su vida y su obra, Gabo sigue extendiendo su magia y la de Macondo. En ese mundo virtual, tan reciente para muchos, es donde más se mueven los niños, niñas y adolescentes para los que fue creado ‘El legado de Gabo’. Allí las cosas no carecen de nombre, y para disfrutarlas hay solo que señalarlas con el cursor… Así sucede ahora la magia.

 

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