Diez frases para recordar La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada

Redacción Centro Gabo

Mar, 07/07/2020 - 23:02

Uno de los cuentos más elogiados de la narrativa breve de Gabriel García Márquez es “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada”. Este relato, que posee el título más largo de toda la producción literaria del autor, fue publicado en 1972 dentro de un libro de cuentos homónimo compuesto por otros seis textos más que fueron escritos entre 1961 y 1972.

Gabo contó la historia de Eréndira, una preadolescente que es prostituida por su abuela para pagar los destrozos de la mansión familiar que la nieta incendió por accidente. Eréndira y su abuela desalmada recorren los pueblos del desierto buscando hombres que paguen por el cuerpo de la niña, y en esa travesía se encontrarán con contrabandistas, políticos corruptos, soldados desesperados y todo el universo mítico que gira en torno al Caribe guajiro. Después de varios meses de acostarse con decenas de hombres diarios, Eréndira enamora a un joven –Ulises– que promete matar a la abuela para liberarla de su condena.

En 1967, cinco años antes de su publicación, la historia de Eréndira ya había sido mencionada por García Márquez en el tercer capítulo de Cien años de soledad. Aunque no revela su nombre, la novela habla de una adolescente que viaja de pueblo en pueblo acostándose con filas de hombres por veinte centavos. Lo hace coaccionada por su abuela, una mujer extremadamente gorda que perdió su casa en un incendio provocado por la nieta. Esta adolescente llega a Macondo junto con Francisco el Hombre y allí conoce a Aureliano Buendía. El futuro coronel de las tropas liberales decide casarse con ella para emanciparla del despotismo de la abuela, pero cuando quiere verla por segunda vez ya la mujer se ha ido del pueblo.

En 1980, “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada” fue llevada al cine bajo la dirección del cineasta brasileño Ruy Guerra y un guion del propio García Márquez, aunque tuvo un título más corto: Eréndira. Doce años después, en 1992, la compositora Violeta Dinescu y la libretista Monica Rothmaier la convirtieron en una ópera de seis escenas.

Desde el Centro Gabo, hemos preparado un recorrido por el relato de Gabo a través de algunas frases contundentes que pronuncian sus personajes. Lo compartimos contigo:

1. “Plancha toda la ropa antes de acostarte para que duermas con la conciencia tranquila”

“Plancha toda la ropa antes de acostarte para que duermas con la conciencia tranquila”

La frase la pronunció la abuela de Eréndira y hacía parte del código nocturno que ella le recitaba a su nieta mientras se hundía en el sueño. Eran órdenes cotidianas que mantenían limpia la mansión familiar preexistente al incendio y que iban adquiriendo un aire surreal a medida que la abuela iba durmiéndose. “Revisa bien lo roperos, que en las noches de viento tienen más hambre las polillas”, continuaba la abuela, “saca las flores al patio para que respiren”, “le das de beber a las tumbas”…

2. “Todavía está muy biche, tiene teticas de perra”

“Todavía está muy biche, tiene teticas de perra”

Una frase que dijo el tendero del pueblo durante la perturbadora escena en la que examinó el cuerpo de Eréndira momentos antes de comprar su virginidad. El hombre regateó con la abuela el precio de Eréndira y pagó por ella doscientos veinte pesos en efectivo. La violó en una hamaca de la trastienda, desgarrándole la ropa “como arrancando hierba”.

3. “Te ves horrorosa pero así es mejor: los hombres son muy brutos en asuntos de mujeres”

“Te ves horrorosa pero así es mejor: los hombres son muy brutos en asuntos de mujeres”

Después de que la abuela desalmada prostituyó a su nieta en el pueblo donde se había quemado su mansión, recorrió todo el desierto con ella buscando otros lugares para ofrecer su cuerpo. Instalaba en esos sitios un tenderete con láminas de cinc y alfombras asiáticas en el que Eréndira recibía a sus clientes. Una mañana la abuela arregló a su nieta, maquilló su cara, le colocó uñas postizas y un lazo de organza en el cabello. Luego la vio de pies a cabeza. Fue entonces cuando le dijo esta frase desalentadora.

4. “Tengo vidrio molido en los huesos”

“Tengo vidrio molido en los huesos”

Seis meses después de acostarse con los hombres que su abuela conseguía en el desierto, Eréndira estaba agotada, caminando dormida y resignada bajo el sol. Una adolescente destruida por dentro. “Tengo vidrio molido en los huesos”, le comentó a su abuela. La vieja, sin ningún remordimiento o cargo de consciencia, le ordenó dormir.

5. “Tú no entras ni por todo el oro del mundo. Eres pavoso”

“Tú no entras ni por todo el oro del mundo. Eres pavoso”

En San Miguel del Desierto, uno de los pueblos en los que la abuela desalmada instaló su carpa, todos los soldados de la guarnición local hicieron fila para acostarse con Eréndira. Cuando le llegó el turno a un militar de aspecto lúgubre, la abuela le cerró el pasó y rechazó su dinero. Le dijo esta frase y le aclaró que contagiaba la mala suerte, pues en su cara se notaba que traía “la pava”.

6. “Los que se mueren en el desierto no van al cielo sino al mar”

“Los que se mueren en el desierto no van al cielo sino al mar”

Se trató de uno de los disparates con que Ulises intentó deslumbrar a Eréndira la primera noche que la conoció. Era un adolescente de piel dorada y figura angelical, hijo de un contrabandista que transportaba diamantes escondidos dentro de naranjas. Supo por otros hombres de la existencia de Eréndira y en poco tiempo se obsesionó con ella.

7. “Lo que más me gusta de ti es la seriedad con que inventas disparates”

“Lo que más me gusta de ti es la seriedad con que inventas disparates”

Una frase que Eréndira dijo riendo. Era la primera vez que reía en mucho tiempo, y lo hizo gracias a las ocurrencias que Ulises le contaba mientras su abuela estaba dormida. Él le dijo que el mar era como un desierto de agua, que su papá había conocido a un hombre que caminaba sobre las olas, que Ulises era nombre de navegante y que su familia se ganaba la vida contrabandeando naranjas. 

8. “Nadie puede irse para ninguna parte sin permiso de su abuela”

“Nadie puede irse para ninguna parte sin permiso de su abuela”

Cuando Ulises intentó convencer a Eréndira de escapar juntos hasta la frontera, ella le respondió con esta sentencia que revelaba el poder avasallador de su abuela. Un poder casi sobrenatural que la hacía pensar que la vieja sabría de sus intenciones de fuga inclusive si todo se planeaba en secreto. Al final la fuga se dio, pero fueron alcanzados por las autoridades antes de salir de la región.

9. “Un hombre que sabe hacerse perdonar tiene ganada la mitad del cielo”

“Un hombre que sabe hacerse perdonar tiene ganada la mitad del cielo”

Esto le dijo la abuela desalmada a Ulises cuando él le regaló un pastel de cumpleaños para suplicar su perdón por haber intentado fugarse con Eréndira. Lo que la vieja no sabía era que aquel pastel había sido mezclado con una libra de veneno para ratas. Eso, sin embargo, no la mató, y el asesinato frustrado obligó a Ulises a buscar otros modos de acabar con la vida de la abuela.   

10. “Hijo de puta. Demasiado tarde me doy cuenta que tienes cara de ángel traidor”

“Hijo de puta. Demasiado tarde me doy cuenta que tienes cara de ángel traidor”

Fue el último insulto que la abuela desalmada gritó antes de ser atravesada por el cuchillo de Ulises. La mujer murió a la tercera cuchillada y de sus heridas mortales brotó una sangre verde y brillante, “igual que la miel de menta”. Ese homicidio fue la liberación definitiva de Eréndira.

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