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Crónica de una muerte anunciada, una novela entre el periodismo y la ficción

Recordamos una charla en el Festival Gabo del escritor mexicano Juan Villoro sobre la Crónica de una muerte anunciada.

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Redacción Centro Gabo

El 2 de octubre de 2014, seis meses después de la muerte de Gabriel García Márquez, el escritor mexicano Juan Villoro ofreció en Medellín una charla sobre los elementos periodísticos y ficcionales en la Crónica de una muerte anunciada. Lo hizo durante la segunda edición del Festival Gabo, en un evento cuyo nombre oficial era “Lo que pesa un muerto”.

En su charla, Villoro hizo un recuento de los trabajos periodísticos tempranos de García Márquez, las crónicas de sus años de madurez y la influencia que estas tuvieron en la confección de Crónica de una muerte anunciada (1981), novela breve que el mexicano consideró como “una de las obras maestras de su autor y un punto culminante de la literatura en español”.

En el Centro Gabo compartimos contigo esta amena disertación en torno a la literatura y el periodismo garciamarqueano, a propósito de los cuarenta años de la publicación del texto icónico de García Márquez sobre la muerte anunciada de Santiago Nasar.

Un laboratorio de lo cotidiano

 

El germen narrativo de la Crónica de una muerte anunciada, nos dice Villoro, se remonta a las primeras notas periodísticas de Gabriel García Márquez publicadas en El Universal de Cartagena y El Heraldo de Barranquilla. En aquel período (mayo de 1948-diciembre de 1952) el Gobierno censuraba las noticias que trataban sobre temas políticos y Gabo estaba obligado a escribir sobre anécdotas de la vida cotidiana.

“Para García Márquez fue muy importante que en Colombia hubiera condiciones difíciles para ejercer el periodismo de investigación que tuviera que esclarecer hechos políticos y sociales de relevancia”, contó Villoro. Eso le permitió encontrar “un arsenal maravilloso en los secretos de la vida diaria”.

En estos artículos, sobre todo en las célebres Jirafas de El Heraldo (que luego fueron recopiladas bajo el título de Textos costeños), hay una notable influencia de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna.

“En las primeras columnas del joven García Márquez encontramos a un descubridor de lo infraordinario, es decir, de los misterios que provienen de acercarse lo suficiente a la realidad. Él fue un maestro en captar las realidades cotidianas a partir de un desplazamiento de la mirada”, afirmó Villoro.

Dicha manera particular de ver las vicisitudes mínimas de su entorno se desarrolló con mayor rigor en las crónicas periodísticas escritas en El Espectador, en las que su narración evidenciaba algo que Villoro llamó “un laboratorio de lo diario”.

“A diferencia del García Márquez novelista, el joven cronista García Márquez no escribe porque conoce los hechos sino que escribe para conocerlos. Es un descifrador de los enigmas que le presenta la realidad”, dijo el escritor mexicano.

 

Crónica de una muerte anunciada, híbrido de la brevedad

 

Crónica de una muerte anunciada es una síntesis de los procesos de ficción y de periodismo de su autor. “En esta obra se decanta el mejor García Márquez sin ficción con el mejor García Márquez con ficción, es decir, que estamos ante una obra maestra sobre cómo indagar una historia y sobre cómo escribirla con elementos ficticios”, explicó Villoro.

Desde el título mismo, la novela informa que se trata de una crónica, una relación en el tiempo en donde el lector va a conocer hechos aparentemente reales, al tiempo que anticipa la trama y su desenlace (el asesinato anunciado).

Hay en ella, además, una narración concisa muy especial que se acerca a la oralidad. “La novela posee un marco común a las novelas breves en el cual el narrador averigua su propia historia. Dentro de la propia novela se nos explica de qué manera se averiguó esa historia y cómo se cuenta ante otras personas que son personajes de la trama, pero que están escuchando esa novela tal y como nosotros la podemos leer”.

Basándose en los postulados de Ricardo Piglia sobre la novela breve, Villoro también destacó tres elementos indispensables en la Crónica de una muerte anunciada: el enigma, el misterio y el secreto. “El enigma es algo que se debe descifrar, que se debe resolver. El misterio es algo inexplicable que enriquece la trama y el secreto es algo que alguien sabe dentro de la novela y que no comunica ni se revela del todo”. Villoro afirmó que Crónica de una muerte anunciada desarrollaba esta tríada a la perfección.

 

Información vs narración

 

Para Juan Villoro, Crónica de una muerte anunciada nos ofrece una lección extraordinaria sobre la diferencia entre la información y la narración. “La información pertenece al mundo de los datos, es incontrovertible y ocurre de una sola manera. Son los hechos duros”, indicó. “La narración, en cambio, es la interpretación de esos hechos, el porqué ocurrieron”.

Desde esta perspectiva, García Márquez establece un pacto entre el punto de vista del periodista con el del novelista para adentrarse en los sucesos.

“Hay muchos momentos del periodismo en el que tenemos los datos, tenemos la información, pero solamente podemos explicarlos en una clave conjetural, tratando de imaginar la razón por la que ocurrieron los hechos. En el caso de Crónica de una muerte anunciada presenciamos informantes que nos dan versiones contradictorias sobre los hechos que no necesariamente nos ayudan a llegar a la verdad sino que parecen que están construyendo una verdad alterna. De modo que hay algo que reclama una explicación y debe ser narrado”, concluyó Villoro.

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