Foto archivo Fundación Gabo / cortesía Guillermo Angulo
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Así describió García Márquez la casa donde creó Cien años de soledad

Una descripción de Gabriel García Márquez sobre la casa donde fue escrita Cien años de soledad.

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Foto archivo Fundación Gabo / cortesía Guillermo Angulo
Redacción Centro Gabo

Cuando Gabriel García Márquez, su esposa Mercedes Barcha y su hijo Rodrigo llegaron a la Ciudad de México tan sólo tenían veinte dólares guardados en la cartera. Acababan de recorrer en autobús el sur de los Estados Unidos, país en el que García Márquez había trabajado como corresponsal de la agencia cubana Prensa Latina. En la terminal de transportes de la capital mexicana los esperaba el poeta Álvaro Mutis, amigo entrañable de Gabo desde los tiempos en que reporteaba para El Espectador, quien rápidamente les consiguió hospedaje en los apartamentos Bonampak en la calle Mérida, muy cerca de la Zona Rosa. Aquello sucedió el 26 de junio de 1961, apenas unos días antes de que Ernest Hemingway se quitara la vida disparándose con una escopeta (acontecimiento sobre el cual García Márquez escribió su primer artículo en México, “Un hombre ha muerto de muerte natural”, publicado el 9 de julio en el suplemento literario del diario Novedades).

Durante esta etapa de adaptación a la ciudad por parte de la familia García Barcha, Mutis fue una especie de ángel guardián. El poeta colombiano introdujo a García Márquez en el mundillo cultural mexicano e intercedió para que personalidades destacadas de la industria, el cine y el periodismo le dieran trabajo. Gracias a Mutis, Gabo pudo ganarse la vida editando medios ligeros como La familia -revista orientada hacia un público femenino- y Sucesos para Todos -un tabloide sensacionalista-, ambos propiedad del empresario y productor cinematográfico Gustavo Alatriste.

En medio de este ambiente laboral insólito, García Márquez y su familia se mudaron varias veces. Tras una brevísima estancia los apartamentos de Bonampak, se trasladaron a un apartamento en la calle Renán (nuevamente ayudados por Mutis), a unas pocas cuadras del centro. Allí dormían sobre un colchón tirado en el suelo y todo su mobiliario se limitaba a una mesita y dos sillas. Para esa época, Mercedes estaba encinta.

Luego, cuando nació Gonzalo, el 16 de abril de 1962, se mudaron a la calle Iztaccíhualt, 88, de la colonia Florida. Y un año más tarde, en noviembre de 1963, cuando García Márquez ya gozaba de una buena estabilidad económica producto de diversos trabajos en publicidad y en cine (como guionista), la familia García Barcha se trasladó a la calle de la Loma en San Ángel Inn. Allí vivirían en una casa amplia con un estudio tranquilo en el que sería escrita Cien años de soledad.

Durante las primeras semanas en San Ángel Inn, García Márquez se encargó de informar a sus amigos de su nueva dirección de residencia para que no se perdiera la comunicación epistolar que mantenía con ellos. Especialmente a los que estaban más lejos. Uno de ellos era el periodista Plinio Apuleyo Mendoza. García Márquez le envió una carta en la que presumía las virtudes de su nueva casa y lo invitaba a pasar la Navidad y el Año Nuevo en México. En ella menciona la célebre “Cueva de la Mafia”, esa habitación atiborrada de papeles y envuelta en humo de cigarrillo en la que el novelista se sentaba a escribir y en la cual fue concebida, entre agosto de 1965 y septiembre de 1966, la historia completa de la familia Buendía en Macondo.

En Centro Gabo compartimos contigo esta carta donde el escritor colombiano describe su llegada a la casa de San Ángel Inn:

 

Compadre:

            espero que no nos hayas escrito a la antigua dirección. Se nos presentó una magnífica oportunidad de mudanza, que nos hizo prescindir del plan de Cuernavaca.

Es una casa formidable, con jardín, estudio, cuarto de ustedes, teléfono y todas las comodidades de la vida burguesa, en un sector muy tradicional y muy tranquilo, lleno de ilustres oligarcas. Dirección:

Calle de la Loma, 19

Lomas de San Angel Inn

MEXICO, 20, D.F.

Teléfono 48 18 50

En estos días estamos todavía un poco enredados con la casa de llena de cortineros, plomes, carpinteros, jardineros. La instalación -pues teníamos pocas cosas- ha sido larga y complicada, pero confiamos en que en Navidad ya todo esté en su puesto.

De modo que la orden del día es esta: saquen a crédito dos pasajes para México y véngase a pasar Navidad y Año Nuevo aquí. Será una temporada muy buena, pues todos los amigos que andan filmando en otros lugares, vendrán para las pachangas. Además, en esos quince días festivos habrá un breve receso en mis trabajos, de modo que podemos estar juntos casi todo el tiempo. Así que cumplan la orden, y avisen.

Hazme el favor de darle la dirección a todos los amigos que encuentres a la mano, y niégasela a los lagartos. Es importante, porque entra las cosas que fallan en México, está el cambio de dirección en las oficinas de correos. Parece que si no encuentran a nadie, sencillamente tiran las cartas por ahí.

Lo demás, todo anda bien. Ya nos sentimos instalados para mucho tiempo. Los niños están muy contentos con su hipódromo para trotar todo el día, y yo también, con mi cueva llena de papeles.

 

                                   Abrazos,

                                               GABO

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