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Maestro reconocido a nivel mundial conversó con docentes de dos instituciones del barrio Nelson Mandela

Este contenido es producido por los participantes de Cronicando Nelson Mandela durante el cubrimiento de Teacher's Nation Satélite. 

Créditos: 
Foto: participantes de Cronicando Nelson Mandela
Redacción Centro Gabo

Este contenido fue realizado con el aporte de entrevistas y fotografías de Brandy Guzmán, Maicol Casarrubia, Iván Ramírez, Zharigk Guzmán, Dayelitza Jiménez Castro, Daniela Terán, José Luis Guzmán y Fabián Romero Hurtado, participantes de Cronicando, taller que el Centro Gabo, de la Fundación Gabo, realiza por cuarto año consecutivo en el barrio Nelson Mandela de Cartagena, en alianza con la Fundación Tenaris Tubocaribe.

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Los equipos docentes completos de bachillerato de las Instituciones Educativas Bernardo Foegen y Bertha Suttner, colegios que reciben a más de 800 alumnos en el sector Villa Gloria del Barrio Nelson Mandela, participaron de un encuentro organizado por el Centro Gabo, de la Fundación Gabo, en alianza con The Biz Nation y la Fundación Tenaris Tubocaribe, con John Alexander Echeverri, el maestro colombiano que, el año pasado, estuvo entre los 50 finalistas del Global Teacher Prize, el más importante de los premios internacionales dedicado a las mejores prácticas educativas.

Cada año, el Global Teacher Prize -otorgado por la Fundación Varkey- convoca a profesores de todo el mundo que estén desarrollando actividades en la enseñanza a niños y jóvenes, de entre 5 y 18 años, en escolaridad obligatoria. Recibe alrededor de 30.000 aplicaciones de más de 170 países. Es considerado el Premio Nobel de la Educación y entrega al ganador, elegido luego de una ronda de finalistas con los 10 más destacados, una recompensa equivalente a 1 millón de dólares.

John Alexander tiene 30 años, egresó de la Licenciatura en Educación Básica con énfasis en Ciencias Naturales de la Universidad de Antioquia y es maestro en tres instituciones educativas de Envigado. Contó a sus colegas cartageneros que su día comienza muy temprano, a las 6.00 de la mañana, y sólo termina luego de haber dictado clases nocturnas. Reconoció que, al principio, se sentía “incrédulo” ante la posibilidad de participar de un premio internacional, pero haberlo hecho le permitió entender que no hace falta “un superproyecto con miles de logros” para ser valorado como educador.

Trabajar con ideas innovadoras, contó, le permitió “confirmar que la de ser maestro es la mejor decisión que yo pude haber tomado en mi vida”. Para graficarlo explicó de qué se trata el proyecto que lo llevó a la ronda final del premio internacional. Utilizando un video, narró como un grupo de alumnos desarrollan “superpoderes” para atacar la contaminación y defender el medio ambiente. Lo hacen, principalmente, a través de un noticiero, al que han denominado Gestores de Conciencia Ambiental, y de la participación en experiencias de instalación y mantenimiento de jardines y huertas escolares.

John Alexander llegó a su actual colegio -2.400 estudiantes de los estratos 1, 2 y 3- a finales de 2015. Recordó que le dijeron: Usted va a trabajar en el peor colegio de Envigado. Hay peleas casi todos los días, en las aulas y a la salida.  No sólo eso, también se encontró con que, por la contaminación ambiental y las frecuentes enfermedades respiratorias, tocaba ir a clases con tapabocas. Ese año, además, recibió la triste noticia de la muerte de dos estudiantes que habían contraído dengue, una enfermedad muy frecuente por la proliferación de mosquitos en las zonas contaminadas del vecindario.

Frente a esos dramas ambientales y sociales no se quedó de brazos cruzados. Se preguntó: ¿Qué voy a hacer, como maestro y como profesor de ciencias naturales, para solucionar esos problemas? ¿Cómo implementar una metodología innovadora que permita trascender el aula y el colegio con proyección comunitaria?

Trabajando con las uñas, a veces con lágrimas en los ojos, diseñó una metodología educativa y encaró proyectos innovadores. “Muchas colegas seguían un camino repetido: Clase, tablero, examen… y listo. Un coordinador llegó a decirme: Usted se está saliendo de los esquemas y hace abandono de tareas. Fue muy duro, pero me tocó ser resiliente. Hubo que motivar a los colegas y, con el tiempo, cambiaron de actitud. Hoy, con orgullo, puedo decir que mis estudiantes son inventores”.

Puso ejemplos concretos. Sus alumnos y alumnas han llegado a desarrollar huertas y jardines purificadores solares, brazos robóticos recicladores, repelentes y plaguicidas solares, máquinas trituradoras de material reciclable y botas robóticas antiminas. También ofreció resultados alentadores, como los que permitieron entender que, de 238 casos de dengue con los que se encontró en el primer año, hoy las diversas acciones encaradas por los grupos escolares -apoyados por la comunidad y las autoridades- permitieron que sean sólo 9 al año.

John Alexander cerró su participación mostrando imágenes del Noticiero Formativo Integral que sirve de canal de transmisión para los proyectos que actualmente se desarrollan en la institución pública de la que es docente. Invitó a los presentes “a trabajar para que, por fin, toda Colombia sea un territorio con educación de calidad. Que otros países nos copien a nosotros, y no al revés.”

Los docentes participantes, en su mayoría responsables de losprogramas Extra-Clase y Gen Técnico -ambos implementando la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos- escucharon con atención al visitante y, al final, destacaron el aporte que representó para ellos encontrar orientaciones y enriquecer conocimientos para aplicarlos en el aula.

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