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Lectura

Eligio García: el último Buendía

La vida y obra de Eligio García Márquez de acuerdo con la investigadora Margarita Sorock.

Créditos: 
Diseño de ilustración Fundación Gabo / Julio Villadiego
Redacción Centro Gabo

* Por: Margarita Sorock

 

Eligio García Márquez nació el 14 de noviembre de 1947 en Sucre, Bolívar.  Falleció en Bogotá el 29 de junio de 2001.  Sus cenizas reposan en Cartagena, su lugar de crianza. Recordamos su generoso legado literario y periodístico ahora que han pasado veinte años desde su temprano fallecimiento.

 

El Benjamín de la familia

 

En la familia de Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez, los hijos mayores fueron padrinos de los menores. Aida, la cuarta de los hermanos y madrina de Eligio (el menor de todos), enseñó a leer a su ahijado cuando éste tenía tres años. Aquello sucedió en 1951; los García Márquez recién se habían establecido en Cartagena.

Jaime, el octavo de los hermanos y padrino de Eligio, lo guiaba. Eligio lo consideraba su segundo papá.  Como buen ingeniero, Jaime preparaba a su ahijado a ganarse el Premio Nobel… ¡de Física! El joven Eligio calificaba la literatura del colegio como “completamente terrorífica”.

En 1966 Eligio se matriculó en la Universidad Nacional en Bogotá para estudiar Física.  Trabajaba en la legendaria Librería Buchholz y escribía artículos sobre ciencia para El Espectador. Mantuvo una relación cercana con Roberto Burgos Cantor, amigo suyo desde el bachillerato. Eligio y Roberto mantuvieron una larga correspondencia con el escritor y científico argentino Ernesto Sábato, quien era su guía. En 1968, Eligio se retiró de la Universidad Nacional.  Su amor por la investigación y su persistente indagación le sirvieron en sus nuevas carreras de periodista y escritor donde mostraba rigor e independencia.  Roberto Burgos lo resumió así: “El que encuentra la quinta pata del gato. Eligio”.

En 1972 Eligio se casó con Myriam Garzón.  Su viaje de bodas los llevó a Caracas donde su hermano mayor, Gabriel García Márquez, fue galardonado con el Premio Rómulo Gallegos por Cien años de soledad.En 2001, Eligio publicó un laureado estudio sobre esa novela titulado Tras las claves de Melquíades, gracias a lo cual recibió del Ministerio de Cultura la Medalla al Mérito Cultural.

 

Cartagena y el relato urbano

 

A la vez que se probaba como periodista, Eligio escribía obras de ficción, publicadas entre 1971 y 1978. Están situadas en Cartagena. Su Cartagena es la del béisbol y el boxeo, casinos, burdeles y calles con unos 300.000 habitantes, la mayoría de escasos recursos.

“Esa rara tristeza” es un cuento que sitúa al lector en la procesión que acompaña al joven Luis, próximo a graduarse como ingeniero, a su descanso final después de que muere atropellado por un camión. Ángela, su novia, inventó un rito simbólico de “matrimonio póstumo”, colocándole una argolla al dedo de Luis antes de enterrarlo.  Intervienen fragmentos de conversación de otros dolientes. Las palenqueras, vendedoras ambulantes en Cartagena, especulan que la muerte hubiera sucedido por no haber prendido la vela a la Santísima Trinidad. También lamentan el gasto irrecuperable que fue perdido en los estudios de Luis.

“Con pinta de bigliguer” recrea el mundo del béisbol. Los Indios, equipo profesional cartagenero, trae al pelotero Jesse Concepción del béisbol profesional norteamericano para salvarles la temporada de 1955. Jesse no rinde. El caprichoso público es su verdugo. Jesse renuncia, pero en el último momento supera la crisis y juega como el héroe que todos esperan que sea. Dos años después Jesse, ya famoso, quiere volver a jugar en Cartagena, pero el béisbol ya abandonó a la ciudad. Jesse surge en una latitud, mientras que el béisbol se acaba en otra: destinos en contravía.

En “El campeón de siempre”, el relato más divulgado de Eligio García, el lector es testigo de la larga conversación entre el boxeador y su implacable conciencia –una que no perdona su indisciplina y malacrianza en su intento de regresar a la fama y concluir su carrera como el campeón eterno que tenía que seguir siendo.  Sorpresas le esperan.

“A cambio de nada” muestra la versatilidad de Eligio en el manejo de complejos temas sociales. Carolina Lecompte Román, dama de alcurnia, pierde todo en el casino de un elegante hotel. Tiene que negociar el pago de su cuantiosa deuda con el gerente, un ex-alcalde apodado el Virrey.  La conversación se lleva a cabo dentro de la mayor cordialidad, aunque para Carolina, el Virrey es un “don nadie”. El precio que le exige sacrificaría a su hija quinceañera, la Prince, así evitando los escándalos que la encopetada dama tanto temía.

La única novela de Eligio García, Para matar el tiempo, está situada en barrios populares a finales del año. Hernando, el narrador, quien no pasó en la universidad y está sin trabajo, mata el tiempo en las esquinas hablando de béisbol, boxeo, música y mujeres.  Por casualidad Hernando conoce a Tatiana, una joven de familia presentable venida a menos por las venganzas de otras poderosas familias cartageneras.  Se tratan de jóvenes en el umbral de la adultez, luchando por definir sus roles en una sociedad que no les brinda oportunidades. Es una sociedad cerrada donde los afrodescendientes y los pobres tienen oportunidades limitadas, pero el apoyo mutuo y la solidaridad mitigan los crueles efectos sociales. Los jóvenes asumen sus vidas, arrastrados por sorprendentes circunstancias que los obligan a madurar.

En la ficción de Eligio García Márquez, la historia de Cartagena tiene novedosas interpretaciones.  Pedro de Heredia, su fundador español, la India Catalina, su intérprete indígena, Blas de Lezo, el comandante que la rescató de los ingleses, los mártires de la independencia y el cuatro-veces presidente Rafael Núñez no son grandes figuras de leyendas épicas. Para sus modernos habitantes, Heredia y Blas de Lezo fueron equivocados; la India Catalina y Rafael Núñez, traidores; y los mártires, verdaderos cobardes. Se ve la historia, que tanto pesa en Cartagena, desmitificada por anti-héroes que protagonizan sus propias anti-historias.

 

El ser humano y la creación, el periodismo literario

 

Eligio García ejerció el periodismo por más de 35 años en medios como El Espectador, El Tiempo, Cromos, Nueva Frontera y Cambio 16. En 1982  se recopilaron sus entrevistas con nueve destacados autores latinoamericanos en una obra titulada Son así.  La más conocida, “Sinfonía inconclusa”, documenta el intento de Eligio de entrevistar al novelista cubano Alejo Carpentier, pionero del realismo mágico.  Eligio nunca logró la entrevista y Carpentier se sorprende cuando descubre que la persona a quien se había negado fue Eligio García Márquez, hermano menor de Gabriel.

En la década de los ochenta, Eligio se desplazó a Cartagena y Mompox para documentar la filmación de Crónica de una muerte anunciada, realizada por el premiado director italiano Francesco Rosi. Años atrás, Eligio había cubierto la filmación de Tiempo de morir para la revista Cromos. “La tercera muerte de Santiago Nasar: Crónica de la crónica” narra la experiencia de la filmación multinacional a la vez que enriquece la historia con información sobre las negociaciones que permitieron su filmación, la “torre de babel” de idiomas durante el rodaje y la decisiones de los editores de la cinta.

Para Eligio García Márquez la creación humana siempre fue noticia.  Analizó la popular novela norteamericana La hoguera de las vanidades en el ensayo “Tom Wolfe, o la novela periodística”, publicado en 1991. Wolfe, quien reducía sus personajes a sus defectos más nocivos, terminó siendo víctima de su propio invento. Eligio, escribiendo cuatro años después de la publicación de la novela, muestra la transformación de Wolfe en “gurú literario”, no en el acertado crítico que una vez fue.

En los 1990, obtuvo una beca del Ministerio de Cultura para estudiar Cien años de soledad, rastreando sus claves y analizando su descomunal éxito.  Eligio ya había sido ampliamente conocido por su programa “Ventana al libro”, televisado semanalmente entre 1993 y 1997 por la Señal Colombia. En marzo de 2001, Tras las claves de Melquíades fue presentado en la Biblioteca Nacional de Colombia.  Poco después, como ya he mencionado, Eligio fue condecorado con la Medalla al Mérito Cultural por esa destacada labor.  Tras las claves de Melquíades lleva al lector por la larga gestión de 18 años de esta obra maestra. Eligio desarrolla una técnica de análisis y narración llamado “periodismo literario”, un híbrido que exige rigor en el reportaje fáctico a la vez que emplea un estilo narrativo que incursiona en lo literario.  Eligio confronta las palabras de diferentes interlocutores así ilustrando y contrastando diferentes puntos de vista en una yuxtaposición rica, compleja y original.

 

El último Buendía deja su legado

 

Eligio García Márquez fue un escritor y periodista innovador. Admiraba la creación humana a la vez que mostraba a los creadores como seres humanos con sus cualidades y defectos. Consciente del cambio demográfico en Colombia, su ficción es urbana y esa narrativa ampliaba la cultura literaria. La obra ficcional y periodística de Eligio García representa un legado que enriquece a su ciudad, su región y su país.

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