1950

La Jirafa

La Jirafa

 

Vinculado laboralmente al diario El Heraldo, vive en Barranquilla en una habitación de tres metros cuadrados de un hotel de paso, New York, situado en la tenebrosa Calle del Crimen, al cual, por ser de cuatro pisos, algo inusual en la Barranquilla de entonces, Alfonso Fuenmayor bautiza irónicamente como El Rascacielos. Pagaba un peso con cincuenta la noche,  por la noche.

 

Desde el 5 de enero comienza a publicar, casi a diario, en los meses siguientes, en El Heraldo, con el seudónimo de Septimus, su columna “La Jirafa”, denominada así en homenaje secreto a Mercedes Barcha. Interrumpida de vez en cuando para dedicarse a otras labores, la columna alcanza unas cuatrocientas publicaciones y consiste básicamente en la reescritura, comentario y adaptación local de despachos de agencias internacionales, notas de lecturas, música o cine, crónicas sobre amigos, discursos de coronación de reinas de carnaval, poemas en prosa, reflexiones sobre la falta de tema y numerosos relatos breves de ficción, a manera de laboratorio literario de sus obras futuras. Frases, temas, motivos, personajes de Cien años de soledad figuran frecuentemente en sus columnas iniciales. En algunas ocasiones, además de las columnas, redactaba editoriales cuando el editorialista de planta faltaba.

 

El 17 de febrero corona a la reina del carnaval de Baranoa con el discurso “Palabras a una reina” que se publica el sábado siguiente. Al día siguiente, el 18 de febrero, Luisa Santiaga, su madre, se aparece en Barranquilla. Va a pedirle que lo acompañe a vender la casa de Aracataca. Ese viaje resulta tan revelador para su oficio de escritor, que no sólo marca la confirmación definitiva de su vocación literaria y la ruptura con una ficción abstracta y artificial, sino que asimismo se erige como el punto de partida de sus memorias en Vivir para contarla: “Lo que en realidad me ocurrió en aquel viaje a Aracataca fue que tomé conciencia de que todo lo que me había acontecido en la infancia tenía un valor literario que solo entonces empezaba a apreciar”. “Ese día me di cuenta que todos los relatos que había escrito hasta entonces no eran más que simples elaboraciones intelectuales sin nada que ver con la realidad”.

 

Poco después de su regreso a Aracataca, escribe una “jirafa” titulada “Abelito Villa, Escalona & Co.”, en el cual exalta el trabajo poético del compositor vallenato Rafael Escalona, al cual, pocos días después, el 22 de marzo, conoce personalmente. El 15 de abril, Ramón Vinyes sale de Barranquilla a Barcelona, en avión, vía Nueva York, tras una década de residencia en la ciudad. Al llegar a su tierra natal sufre repetidas crisis cardíacas que le ocasionan su muerte dos años después.

 

El 29 de abril aparece el primer número de Crónica, semanario de literatura y deporte, de la misma casa de El Heraldo, en la que Gabo es el jefe de redacción. La revista se publica hasta junio de 1951 y Gabo no sólo publica cuentos, capítulos de novelas en progreso, reseñas y reportajes, sino que también condensaba cuentos policiales extranjeros y hacía dibujos para ilustrar artículos.

 

El 6 de mayo publica en Crónica el cuento “De cómo Natanael hace una visita”, el cual anduvo extraviado durante muchos años hasta cuando Jacques Gilard lo localizó en el archivo personal de Ramón Vinyes en Barcelona.

 

El 9 de mayo en su columna la Jirafa publica “El huésped”, relato sacado de La casa, su inicial proyecto novelístico que, como consecuencia del viaje a Aracataca, fue pospuesto y reemplazado, a partir de junio, por la escritura de La hojarasca. De La casa, consumada la madurez literaria e ideológica del escritor, saldría Cien años de soledad.

 

Del proyecto de La casa se conservan otros cuatro textos subtitulados “Apuntes para una novela”: uno publicado en Crónica, el 3 de junio; “La casa de los Buendía.”; y tres en El Heraldo: el 13 de junio, “La hija del coronel”; el 28 de junio, “El hijo del Coronel, y el 22 de noviembre “El regreso de Meme”. Éste último, como lo ha señalado Jacques Gilard, constituye un esbozo del segundo capítulo de La hojarasca.

 

El 18 de junio, El Espectador publica el cuento “Ojos de perro azul”, todavía en la línea fantástica de “La tercera resignación”. Pero el 24 de junio, con la publicación en Crónica de “La mujer que llegaba a las seis”, escrito para responder a Fuenmayor el reto de que no era capaz de escribir un cuento policíaco, se inicia una nueva etapa en su obra, la de la escritura sobria y objetiva que habría de culminar en El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora y algunos cuentos de Los funerales de la Mamá Grande.

 

La noche de los alcaravanes”, escrito para llenar espacio en la revista Crónica, entre la noche del 27 de julio y la madrugada del 28, a partir de una frase de Fuenmayor en una parranda en el burdel de la Negra Eufemia, y publicado el 29 de julio, adelanta una nueva propuesta de escritura que rompe con la narrativa inicial de García Márquez, muy desconectada de su entorno regional.

 

El 20 de junio, tras realizar algunos cursos libres de periodismo en Columbia, regresa a Barranquilla Álvaro Cepeda Samudio, con quien retoma la amistad profunda, que sería fuente de nuevas aventuras periodísticas y literarias locales y nacionales.

 

1950 constituye, sin duda, un periodo de los más fecundos en la trayectoria vital y literaria de García Márquez por su intensa actividad periodística, por el fervor intelectual y creativo, por las decisiones fundamentales en su vida -­‐ dedicarse de lleno al periodismo y a la ficción y abandonar para siempre el sueño paternos de tener un abogado en la familia -­‐, así como por la maduración de su proyecto de edificación de una literatura regional con proyecciones universales. Ese año García Márquez selecciona cables, titula, escribe editoriales, cuentos y novelas, traduce y condensa cuentos policiacos de autores franceses y participa de una festiva bohemia con sus amigos barranquilleros, en los cafés Colombia y Roma, en la Librería Mundo, en el bar Japy y en burdeles legendarios como el de la negra Eufemia. El 2 de diciembre publica “Alguien desordena estas rosas” en el semanario Crónica, su cuento mejor elaborado de esta época.

 

Hitos históricos

 

Laureano Gómez elegido presidente de Colombia, sin la participación del partido liberal, que no acude a las urnas por falta de garantías. Clausura el congreso y somete al país a una férrea dictadura. Los liberales, para defenderse, organizan guerrillas armadas, en los Llanos Orientales, con la anuencia de sus dirigentes.

Perón vuelve a ganar en la Argentina. Inicio de la guerra de Corea.

 

Hitos literarios y culturales

 

Héctor Rojas Herazo: Rostro en la soledad Tellez: Cenizas para el viento y otras historias. P. Neruda: Canto general. Paz: El laberinto de la soledad; Águila o sol.  Aime Cesaire Discurso  sobre el colonialismo J.C.Onetti: La vida breve. Asturias: Viento fuerte.Guillermo Cabrera Infante: “Un rato de tenmeallá” José Luis González: “En el fondo del caño hay un negrito” Ernest Hemingway: Al otro lado del río y entre los árboles. G. Greene: El tercer hombre. Pavese: La luna y las fogatas.  Sartre: El diablo y el buen Dios. Yourcenar: Las memorias de Adriano. Heidegger: Sendas perdidas. Picasso: La cabra. L. Buñuel: Los olvidados. J. Huston: La jungla de asfalto. Bergman: Juegos de verano. V. de Sicca: Milagro en Milán. Rossellini: Francisco, juglar de Dios.Kurosawa: Rashomon.  Muere  Luis  Carlos  López.  Bacon  empieza  la  serie  de  los  Retratos,  nace  la  neo-­‐ figuración. Primer festival del Cine en Berlín.  B. Russell es Premio Nobel.