Dos ejes para pensar las ciudadanías en red
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Dos ejes para pensar las ciudadanías en red

A veinte años del inicio de la masificación del servicio de Internet en Colombia, surgen dos ejes para pensar cómo actúan los ciudadanos en la red.

María Paula Martínez
Internet es una red usada por el 51% de la población mundial. ¿Qué hacen casi 4 billones de personas conectadas? ¿Cómo interactúan entre ellas? Internet es la invención tecnológica más significativa del siglo XXI que re-configuró para siempre la forma de comunicación, de circulación de información y de interacción entre medios, personas y artefactos. 
 
La emergencia de una comunicación multi-sentido y multi-modo, a diferencia de la uni-direccionalidad y a la uni-modalidad de los medios masivos, supone nuevos desafíos para la construcción y moderación de espacios colectivos de participación. Las redes y las plataformas sociales, lo mismo que los dispositivos móviles, incentivan narrativas novedosas pero, también, manipulaciones inéditas.
 
Según Jean François Fogel, maestro de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano y consultor de medios, la información tiene hoy diferentes dimensiones: “es cercana a las personas, está socializada en las redes sociales, geolocalizada y emocional”. Se trata de un nuevo tipo de información que, según el experto francés, los medios no están ni entendiendo ni aceptando. “Los medios no aceptan la información moderna, tienen nostalgia por un tipo de información que ya no existe. La información de hoy tiene un componente que conecta a las personas desde lo emocional. En la batalla entre los medios y las cadenas de Whatsapp por la credibilidad, ganaron las cadenas”
 
Para Marco Schwartz, director del periódico El Heraldo, la crisis implica también una cuestión de visibilidad. Aunque los periódicos siempre han estado sometidos al escrutinio del público, hoy la crítica es explícita y está amplificada por la red.
 
Según Carlos Cortés, abogado y periodista, líder del espacio de opinión “La Mesa de Centro” de La Silla Vacía, se trata de un asunto de mayor criterio y exigencia por parte de las audiencias. Antes de Internet, al consumidor de medios masivos, el sistema no le exigía un juicio demasiado elaborado. La comunicación era de una sola vía y, en consecuencia, los puntos de información estaban más concentrados. Reacciones y cuestionamientos eran menos visibles. La producción de información permitió que la gente tuviera más opciones y así, la posibilidad de preguntarse sobre lo que está consumiendo. Ampliados los medios, se amplió también la capacidad de elegir y de clasificar.
 
Tomando en consideración estas reflexiones, a veinte años del inicio de la masificación del servicio de Internet en Colombia, surgen dos ejes para pensar las nuevas ciudadanías en red:
 

1. Interacción en espacios virtuales: 

 

Moderación y promoción del respeto y la diferencia

 
La moderación de los espacios de comentario e interacción en los medios periodísticos digitales (y, en general, en sitios de digitales) plantean un desafío inicial de escala frente a la cantidad de intervenciones y la capacidad para general respuestas. Los espacios de comentarios y la interacción en canales o blogs marcaron el inicio de la comunicación de doble vía y una nueva relación entre los que en el siglo XX llamamos emisores y receptores. Se configuró una audiencia con capacidad de manifestarse en un espacio colectivo virtual que en principio no tenía las mismas reglas del espacio real. Con la aparición de las redes sociales Facebook (2004) y Twitter (2006), se incrementaron los desafíos frente a la libertad de expresión, el marco regulatorio y la responsabilidad de empresas y usuarios en la red. 
 
Un artículo publicado recientemente por el periódico El País, cita a Monika Bickert, la responsable de las políticas globales de Facebook, quien refiriéndose a la moderación y la responsabilidad de la empresa dijo: "Mantener Facebook como un lugar seguro es lo más importante. Trabajamos duro para ello, sin sacrificar la libertad de expresión. Esto requiere bastante reflexión y nos hacemos muchas preguntas. Nos lo tomamos muy en serio". El equipo de moderadores a su cargo llegará pronto a contar con 7.000 personas. "Vamos a hacer más sencillo avisarnos, para que nuestro equipo llegue más rápido y decidan si algo es o no violento. Y, si fuese necesario, contactar con las autoridades".
 
Los comentarios que hacen las audiencias sobre un artículo periodístico en las redes sociales no pueden ser regulados por los medios. Tampoco es claro que deban ser regulados por el Estado. Para Mauricio Aragón, director de la agencia Colprensa, estos espacios deben permanecer abiertos “Creo que son espacios que no deben ser regulados de ninguna manera por el Estado bajo las normas de delitos como la calumnia y la injuria”. En esa misma dirección apuntan las recomendaciones de organizaciones de la sociedad civil en Colombia como la Fundación Karisma y la Fundación para la Libertad de Prensa- Flip, que defienden la importancia del anonimato y el respeto de los derechos digitales en los espacios de interacción
 

2. Re-circulación de información multimodal y multiplataforma:

 

Manipulación mediática y desinformación

 
El auge de la desinformación en línea es un proceso multi-causal y multi-agente con diferentes factores que lo acentúan. Algunos relacionados con el acceso: Internet permite a casi cualquier persona publicar contenidos sin restricción.
 
El costo de la producción de ese contenido es bajo y la posibilidad de copiarlo es muy alta. Otros relacionados con los intereses de las empresas y las organizaciones que, de manera deliberada, quieren circular información falsa o manipulada y finalmente los aspectos técnicos. El universo mediático tiene robots como actores y sus funciones están programadas por algoritmos. Estos algoritmos no son del todo hábiles para discernir ni atrapar las sutilezas del lenguaje y en el caso de las redes sociales por ejemplo, privilegian contenido de valor “emotivo” (por sobre contenido de valor “verificado”) para abastecer a sus usuarios.
 
La manipulación mediática no es una práctica reciente. Lo nuevo es la acción de empresas como Google, Facebook y Twitter que disponen las reglas de juego de los espacios donde circulan las noticias falsas y otras formas de manipulación mediática. 
Uno de los mayores desafíos frente a la manipulación mediática gira en torno a la forma de aclarar o decir qué es verdad. Revertir la información falsa es una manera de poner la cuestión al tope de la agenda ciudadana.
 
En la actualidad Whatsapp es la plataforma que más preocupa a los medios y hay posiciones encontradas frente a la forma de entrar o no a este servicio de mensajería para re-circular información. Generar noticias verdaderas para contrarrestar las falsas es una medida insuficiente y poco popular. Las noticias que verifican información falsa tiene por los menos dos problemas. Primero, que no es posible comprobar que dicha verificación fue leída/consumida por la misma persona que leyó la información falsa. Segundo, que no es posible hacerla llegar a través de la misma plataforma. Si un medio rectifica una cadena de Whatsapp no puede enviar su noticia verificada por la misma plataforma.  
 
 

¿Y ahora qué?

 
La desinformación en línea no es un asunto sólo de quienes están en línea sino de todos y en ese sentido, hay diferentes acciones para enfrentar estas realidades. Todo esfuerzo, manual o tecnológico es limitado: la desinformación en línea no dejará de suceder. Sin embargo, eso no impide tomar acciones manuales y/o tecnológicas, individuales y/o sociales. Algunas son de carácter positivo (alentar algo), otras de carácter negativo (desalentar algo):
 
  • Estimular la sanción social sobre quienes ejercen la manipulación mediática para fomentar un diálogo constructivo en las comunidades virtuales (Mauricio Jaramillo). Alentar el trabajo, cotidiano y humilde, de detectar y denunciar a quienes intoxican con falsedades y agravios la reputación de un proveedor o la del sistema de proveedores de información en línea.
  • Revertir la información falsa no con negación sino con información positiva que conecte a la gente (Jean  François Fogel) 
  • Implementar estrategias más “subversivas” donde se apunte a buscar los estrategas de la manipulación y no quienes la replican. (Carlos Cortés) 
  • Reflexionar sobre el rol que juegan empresas como Google, Facebook y Twitter y sus políticas de regulación de espacios de interacción.
  • Incentivar una audiencia más responsable frente a los contenidos que consume y que comparte.
 
 

Sobre Convivencias en Red

 
Poner a Gabriel García Márquez al alcance de los niños, jóvenes y ciudadanos de Cartagena y Bolívar, la región Caribe, Colombia, América Latina y el mundo; este es uno de los objetivos específicos del Centro Gabo. 
 
Conoce más sobre Convivencias en Red, una iniciativa de la FNPI en asocio con el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia (Mintic),  que promueve el uso responsable y transparente de las redes sociales.
 
*María Paula Martínez (Colombia). Periodista. Profesora e investigadora del CEPER de la Universidad de los Andes. Colaboradora del proyecto Convivencias en Red. 

 

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