Gabo en la redacción de El Espectador, 1954. Foto: Archivo El Espectador.
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11 frases de Gabriel García Márquez sobre Relato de un náufrago

Once frases del narrador colombiano sobre uno de sus reportajes más conocidos.

Créditos: 
Archivo El Espectador.
Redacción Centro Gabo

Gabriel García Márquez fue un periodista y escritor que sintió cierta predilección por los títulos largos. En su obra de ficción, por ejemplo, el nombre más extenso lo porta su cuento “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada”, publicado por vez primera dentro de un libro homónimo en 1972. Pero el título más largo de su narrativa no se encuentra en la literatura sino en su producción periodística. En ella no existe un reportaje que tenga más palabras que aquel que cuenta la odisea en altamar del marino Luis Alejandro Velasco: “Relato de un náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de la belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre”.

Se trata de una historia contada en primera persona que García Márquez publicó en catorce entregas entre el 5 y el 22 de abril de 1955. En El Espectador, el diario para el que Gabo trabajaba, cada nota fue lanzada con un título más práctico: “La verdad sobre mi aventura”.

Fue un texto que lanzó a su autor al estrellato periodístico. García Márquez lo describió como “un cañonazo” que subió la circulación del periódico a niveles nunca antes conocidos. “Es el trabajo periodístico más interesante que he hecho en mi vida”, afirmó durante una entrevista concedida a Radio Habana en julio de 1976. Para llevarlo a cabo, el futuro Premio Nobel de Literatura tuvo entrevistar al marino Luis Alejandro Velasco durante varios días. Cada sesión podía durar hasta seis horas y, a falta de magnetófonos y grabadoras, García Márquez acudía a su libreta de notas para registrar los datos valiosos de la conversación. El joven periodista preguntaba hasta los más insignificantes detalles, algo que, según él mismo contó después, fue la clave para el éxito de la historia. A ese proceso de averiguar toda la información sin importar lo intrascendente que pareciera, Gabo lo llamó el arte de “cortar el jamón delgadito”.

En el Centro Gabo hemos seleccionado once frases y reflexiones del escritor colombiano sobre su Relato de un náufrago. Las compartimos contigo:

 

1. El reportaje más interesante

 

En El Espectador hice muchos trabajos. Creo que el más interesante que hice, y, además, probablemente el trabajo periodístico más interesante que he hecho en mi vida, está publicado allí. Se llama Relato de un náufrago.

 

“El empleo de ser famoso”. Radio Habana, julio de 1976.

 

2. Un cañonazo que atrapó lectores

 

¡Relato de un náufrago fue un cañonazo! La historia completa –que se publicó por entregas en El Espectador– se había planeado hacerla en cinco o seis episodios, pero hacia el tercero se había armado tal alboroto de lectores, había subido tanto la circulación del periódico, que el director me dijo: «No sé cómo lo haces, pero a esto le sacas por lo menos veinte episodios». Lo que hice entonces fue enriquecer más cada detalle.

 

“Gabriel García Márquez”. 7 voces, junio de 1971.

 

3. El arte de la conversación

 

No nací para realizar entrevistas en el sentido en que se entiende actualmente. Mi fuerte es la conversación. Y el resultado de una de esas largas conversaciones es el Relato de un náufrago. Allí no hay una sola frase que se le pueda atribuir literalmente al marino Velasco. Conversé con él durante varias horas. Él me contaba su historia y yo lo escuchaba a la manera de un sicoanalista.

 

“García Márquez. Un periodista que no pudo ser músico terminó siendo novelista”.

Lire. Trascrito por El Tiempo, marzo de 1980.

 

4. Estirando la historia

 

¡Qué historia aquella de Relato de un náufrago! Un mes después de sucedida, en marzo de 1955, la empezamos a publicar en El Espectador. Y como era tan apasionante, el diario comenzó a multiplicar sus ventas. Llevábamos ocho o nueve capítulos. Entonces vino el director, Guillermo Cano, y me pidió, lo más campante, que hiciéramos cien capítulos. ¡Una locura! Todo tiene un final, le dije. Además, si me lo hubiese dicho antes yo habría podido estirarla más. Así y todo, la dejé en catorce episodios.

 

“El amor en los tiempos del fútbol”. El Gráfico, 1995.

 

5. Un reportaje con imaginación

 

El periodismo es un género literario. Que mucha gente no quiere aceptarlo o todavía no se ha dado cuenta es otra cosa. Pero así es. Lo único que no he hecho nunca son entrevistas, y, sin embargo, el Relato de un náufrago es resultado de una entrevista. Solo que no me limité al sistema pregunta–respuesta, sino que recreé con imaginación, para que la gente sintiera de verdad a ese personaje.

 

“Entregaré un Bolívar de carne y hueso”.

El Nacional. Transcrito por El Espectador, mayo de 1988.

 

6. Dándole vida al material

 

No hay ninguna frase del Relato de un náufrago que sea de Velasco. Él me proporcionaba un material al cual, progresivamente, yo le daba vida. El Relato de un náufrago, comprende catorce capítulos escritos en catorce días, a razón de un artículo diario, cosa que me parece imposible hoy en día.

 

“García Márquez. Un periodista que no pudo ser músico terminó siendo novelista”.

Lire. Trascrito por El Tiempo, marzo de 1980.

 

7. Cortar el jamón de una entrevista

 

Al principio me resistí a hablar con el náufrago. Pero luego de entrevistarlo, descubrí cosas que nadie había dicho. Terminé escribiendo un cuento que disparó la circulación del diario. Una narración amplia de lo sucedido, que la mayoría de los lectores siguieron sin falta a cada entrega. Me entrevisté durante casi tres semanas con Velasco. Pregunté a lo largo de seis horas diarias hasta los detalles más insignificantes. A eso llamo cortar el jamón delgadito, porque un reportaje debe incluir detalles y más detalles.

 

“El reportaje, la mejor noticia para el lector”. El Colombiano, junio de 1995.

 

8. Un relato incómodo

 

Después de la publicación del Relato de un náufrago la cosa se puso cabrona en Colombia, porque era la dictadura de Rojas Pinilla. Los periódicos estaban censurados. Y tengo la impresión, con veinte, veinticinco años de distancia, de que a la dictadura no le gustó mucho el reportaje al náufrago.

 

“Gabo cuenta la novela de su vida”. El Espectador, marzo de 1977.

 

9. Una historia casi contada por todos

 

El Relato de un náufrago terminó siendo un grato recuerdo. Al principio consideraba que el trabajo que me habían confiado no tenía ningún interés, ya que yo no era el primero en entrevistar al marino Velasco y el tema estaba bastante traqueado.

 

“García Márquez. Un periodista que no pudo ser músico terminó siendo novelista”.

Lire. Trascrito por El Tiempo, marzo de 1980.

 

10. Un reportaje sin grabadora

 

Un trabajo periodístico que a mí me gustó siempre mucho es el Relato de un náufrago. No existía la grabadora. Conversaba y tomaba notas. ¡Qué lástima! Esos cuadernos se perdían. Ni les daba importancia. Eran notitas para recordar cosas.

 

“El periodista es hoy en Colombia un corresponsal de guerra”.

El Espectador, enero de 1991.

 

11. La edición de Fidel Castro

 

Fidel Castro es un lector tan atento y minucioso que encuentra contradicciones y datos falsos donde uno no se lo imagina. Después de leer el Relato de un náufrago, fue a mi hotel solo para decirme que había un error en el cálculo de la velocidad del barco, de modo que la hora de llegada no pudo ser la que yo dije. Tenía razón.

 

El olor de la guayaba, 1982.

 

 

Escucha aquí nuestro pódcast de ‘Relato de un náufrago’

 

El pódcast ‘Relato de un náufrago’ es producido por la Fundación Gabo en alianza con RTVC Sistema de Medios Públicos de Colombia –a través de su plataforma de entretenimiento online RTVCPlay– y Podium Podcast de PRISA Audio. A partir del primer libro periodístico de Gabriel García Márquez se narra su viaje paralelo del periodismo a la literatura, y de Colombia a España, ambos totalmente decisivos en su carrera como escritor y su camino hacia el Premio Nobel, de cuya entrega se cumplen 40 años este 2022.

A lo largo de cinco episodios, esta producción sonora demuestra que la actualidad permanece en esta obra garciamarquiana, que llega a medio siglo de su publicación como libro este año, y es gracias a ella que podemos sumergirnos de nuevo en sus páginas, y explorarlo desde otras miradas y formatos.

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