Foto: Archivo Carmen Balcells

Carmen Balcells: arquitecta de revoluciones literarias

Cinco reflexiones que ilustran el papel determinante de Carmen Balcells en la carrera de García Márquez y en el ámbito literario en general.

Redacción Centro Gabo
01 de Diciembre de 2023

El sociólogo e investigador español Álvaro Santana, autor de El ascenso a la gloria: Cómo se escribió ‘Cien años de soledad’ y llegó a convertirse en un clásico global, sostuvo una conversación con la periodista colombiana María Jimena Duzán acerca del papel influyente de Carmen Balcells en la consagración de Gabriel García Márquez. Este diálogo, que tuvo lugar en el colegio Gimnasio Moderno de Bogotá el pasado 24 de noviembre de 2023, abordó las relaciones entre Balcells y los autores que representaba, y cómo la agente literaria catalana se erigió como una arquitecta de cambios trascendentales en el mundo literario.

La discusión exploró la labor de Balcells durante más de medio siglo y cómo su perspicacia y habilidad para negociar marcó un hito en el campo literario latinoamericano. Sirviéndose del gran éxito de García Márquez con Cien años de soledad, logró replantear las condiciones para los autores que representaba y otorgarles privilegios anteriormente inimaginables en la industria editorial española. Esta alianza permitió a los escritores de la segunda mitad del siglo XX establecer límites en contratos editoriales, controlar las tiradas de sus libros y exigir mayores porcentajes en las traducciones, contribuyendo así a la profesionalización del oficio literario.

Durante la conversación, organizada por la Fundación Gabo y apoyada por la OEI, el CAF y el Colegio Gimnasio Moderno de Bogotá, Santana y Duzán compartieron estas cinco reflexiones que ilustran el papel determinante de Carmen Balcells en la carrera de García Márquez y en el ámbito literario en general.

 

La vida antes de Carmen Balcells

Álvaro Santana: “Para entender la revolución que se inició con la labor de Carmen Balcells, voy a utilizar como ejemplo a García Márquez. Gabo malvivía escribiendo periodismo, le pagaban muy mal. No era diferente a la trayectoria que tuvieron muchos otros escritores que ahora veneramos, que primero tuvieron que hacer periodismo porque era la única manera que se podían dedicar a escribir.

García Márquez, en el año ‘55, gracias al éxito periodístico del reportaje Relato de un náufrago, consigue un contrato con la editorial SLB, para publicar La hojarasca, por 4.000 ejemplares. No recibe realmente derechos de autor ni regalías, se terminan imprimiendo como 1.000 y a los pocos meses la editorial se quiebra. Un desastre. Luego, para El coronel no tiene quien le escriba, García Márquez trata incluso de que se publique primero en francés con un traductor, y no hay ninguna editorial que se interese en publicarlo en francés, y tampoco en español. De hecho, es la revista Mito la que termina publicando la novela. Y pasan 4 años hasta que en 1961, Aguirre Editor, que era de un amigo de Gabo, llega a un especie de acuerdo para publicar la novela en condiciones en las que Gabo no recibe mucho dinero.

En el año 1962 hay un español exiliado dictando clases en la Universidad Nacional, Caballero Bonald, al que Carmen Balcells, que está apenas empezando la agencia, le pide recomendaciones de escritores jóvenes y prometedores. En ese momento, Gabo acababa de ganar el premio Esso a la mejor novela colombiana por La mala hora. Caballero le dice a Carmen ‘Échale un vistazo a este chico García Márquez’.

Balcells aparece en la vida de García Márquez ese año, pero no se conocen en persona hasta 1965. Desde 1962, Carmen lo representa solamente en términos de las traducciones extranjeras y, como testimonio de su increíble capacidad de trabajo, a los pocos meses consigue el contrato para publicar El coronel no tiene quien le escriba en francés”.

 

La mujer que rompió los paradigmas sociales y literarios

Álvaro Santana: “Eso es un punto muy importante. Estamos en la España franquista de finales de los años ‘50 y tenemos la España de aquella época en la que una mujer era educada para, principalmente, ser secretaria. Y de hecho, esa fue la formación inicial de Carmen: empezó trabajando como secretaria. Pero incluso eso, en aquella época, era realmente un avance muy importante. Aquí tenemos ya la primera revolución. La segunda es que, además, ella entra en el mundo editorial, un mundo controlado por hombres. Pero la siguiente vuelta de tuerca de esa revolución fue que ella se convirtiera en agente literaria. En España no había agentes literarios. En América Latina no había agentes literarios. Cuando entra una mujer española –catalana– a ese mundo, fue el comienzo de una auténtica revolución. La presencia de Balcells incomodó durante muchos años, no solamente a los hombres, sino también, yo creo, al machismo subyacente que existía”.

 

La transferencia de poder mediada por Balcells

Álvaro Santana: “La presencia de Carmen Balcells y que ella comenzara a gestionar los derechos de los autores, se traduce en cosas muy concretas. Para comenzar, las regalías no estaban bien definidas; pero hay otra cosa muy importante: empiezan los contratos bien establecidos.

Para mi libro El ascenso a la gloria he estudiado los diferentes contratos de García Márquez; por ejemplo: por Los funerales de la Mamá Grande no recibe una regalía mínima y la editorial se convierte en la propietaria del manuscrito de por vida; y, además, si la editorial quiere sacar una nueva edición, ni siquiera tiene que notificar al autor. Balcells dijo: ‘¡Esto es un auténtico disparate! Esto viola los derechos de autor’. Y desde entonces todo es a otro precio: el poder se lo transfiere al autor. García Márquez, evidentemente, fue uno de sus alumnos más aventajados.

En el libro Las cartas del Boom, se ve ese cambio cuando García Márquez llega a Barcelona y cómo comienza a entender lo que Balcells le trata de transmitir: ellos son los que tienen un poder como autores y no están en absoluto sometidos a una editorial. Un pilar de la Agencia Balcells es el derecho subsidiario, que no es el derecho por vender el libro; son otras cosas: el avance de la novela, la antología… Por esas cosas, las editoriales cobraban derechos de autor y no daban absolutamente nada a los autores. Hay una carta de Gabo en la que descubre los derechos subsidiarios, por publicar, por ejemplo, un capítulo en una revista. Y dice, literalmente, ‘es una mina de oro’”.

 

Agente y cómplice de los escritores

María Jimena Duzán: "Carmen tenía otra característica importante: no solo luchaba por los derechos de sus autores, sino que también era una cómplice. Para ello poseía varios apartamentos; tenía seis en total en Barcelona. Claro, estos apartamentos eran peculiares: estaban llenos de objetos que iban dejando los escritores. Nunca tenían la misma vajilla. Fuentes llegaba y traía cinco tazas, luego García Márquez venía con cuatro tazas de otro juego. Carmen utilizaba esas casas cuando los escritores necesitaban terminar sus obras. Como ella decía: 'Eso me toca a mí'.  Esas casas se convirtieron en parte de la historia de todas esas novelas. Eso también contribuyó mucho a construir relaciones. Carmen era amiga de Carlos Fuentes, García Márquez y Mario Vargas Llosa. Los llevaba a Barcelona y los instalaba allí. Por eso, Gabo escribió mucho allí, gracias a Carmen Balcells”.

Álvaro Santana: "Creo que Carmen fue una adelantada a su tiempo, ya que lo que estás describiendo es lo que ahora llamamos programas de residencia para escritores. Se les proporciona un salario, una casa y se crea una burbuja a su alrededor para que solo escriban en compañía de otros escritores. Esto es lo que hicieron a finales de los años 60 cuando Carmen se acercó a Mario Vargas Llosa. A pesar de que ya había publicado La ciudad y los perros y La casa verde, tenía éxito pero aún vivía modestamente, dando clases y escribiendo un poco a un lado. Carmen le dijo: 'Ven a Barcelona, yo te consigo el dinero, pero dedícate exclusivamente a escribir’”.

 

De Vollard y Cézanne a Balcells y Gabo

Álvaro Santana: “Cuando hablamos de la Agencia Balcells estamos hablando de la agencia literaria más importante del siglo XX. ¿Por qué? Porque no solamente es que Carmen, con estos contratos, logró que estos escritores pudieran vivir, sino que al ser escritores de éxito, estos contratos que comenzó a negociar con diferentes editoriales fueron también copiados por otras agencias editoriales, literarias. De manera que la forma de trabajo de la agencia terminó también influenciando la atmósfera, el ámbito editorial de todo el mundo. A mí me gusta hacer una comparación entre Carmen Balcells y Ambroise Vollard. Vollard fue el gran marchante de arte francés que trajo a la vida a pintores que hoy están absolutamente exaltados, caso de Cézanne, Renoir, Gauguin, Van Gogh, incluso. Sin la intervención de Vollard, que fue quien se interesó por vender las obras de estos pintores, la historia del arte sería muy diferente. Clarísimamente, sin la intervención de Carmen, desde los años 60 en adelante, la historia de la literatura internacional sería muy distinta”.

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